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lunes, 18 de septiembre de 2017

Habitación 215





Al final del día, como cada jueves aparece Charlie. Dice que es escritor y que un día escribirá algo sobre mí, sobre mi vida, o me dedicará un poema sin rima porque las putas no rimamos, dice. Bebe cerveza como  si fuera agua y me habla de lo que le gusta mi coño y las palabras sucias que me dicta para que se las diga al oído. Sí, le gusta tener el control y yo le hago creer que lo tiene. Paga bien. Es alto y delgadísimo y tiene pelos por todo el cuerpo,como esos osos de Canadá. A veces me pide que le rasure los genitales y así poder vérselos entre tanto espesor.  Me llama Stacy porque le recuerdo a una novia que tuvo antes de irse a Vietnam. A veces creo que nunca lo hirieron debido al pelaje que lo cubre. Después  de follar, bebe, escribe, recita, se ríe, me mira... -Algún día te leeré todo lo que anoto, muñeca-.
Suele pagar una hora extra por quedarse escribiendo y bebiendo, a veces se la pasa mirándome desnuda desde una silla, sin hablar, a saber qué pensará este jodido cabrón. Esta ciudad está llena de psicópatas.








jueves, 2 de febrero de 2017

Habitación 215




Me pongo unas bragas limpias, una camiseta de la UCLA y un pantalón corto. Bálsamo labial y colorete. A las siete viene Nick. Es el dueño del hostal. Suele aparecer cuando su mujer se va al bingo, todas las tardes a las siete. Como tiene llave maestra entra. Le gustan las universitarias. Le encanta ver cómo las letras de la camiseta quedan encima de mis tetas. Con los dedos repasa las siluetas de las mismas: uuuu, ceeee, eleeeee, aaaa...  Yo me río como una adolescente, le digo que es un tontorrón y me tira en la cama. Es un juego rápido, no hay más. Hunde su cabeza en la almohada mientras empuja y gime diciendo números: 38, 3, 7, 23, 45, 8, 27... ¡Bingo!  Yo miro al techo verde y pienso que seguro que fue su mujer quien eligió el jodido papel pintado.

Doreen es encantadora a pesar de su mal gusto eligiendo maridos y papeles pintados. Es bajita y rechoncha pero de piernas finas.Lleva el pelo teñido de un pelirrojo azafrán. Ojos verdes que acentúa con un khol y una sombra de ojos  esmeralda.  Todas las tardes  va al bingo. Vestida de la misma manera porque dice que le da suerte. Se mete la cartera bajo la axila y la aprieta.  Ahí sólo lleva al calderilla, los billetes  gordos los lleva metidos entre las tetas. El único día que no va es el domingo porque lava el vestido para el resto de la semana y Nick  me deja tranquila.